13 ago 2012

Capítulo 47: -Hijos del bosque (Parte de Mike, Chrixen y Yaro)-


Una vez más, tengo que concederle de nuevo el turno a Mike, Chrixen, Yaro, Nessa y Karl, obviamente, porque tampoco conozco lo que sucedió en estas partes de la historia salvo por lo poco que me comentaron. Sin embargo, necesito que hablen ellos por poco que sea lo que vayan a contar.


Otra vez tengo que hacerle de chico de los recados para Daren, pero es lo que hay. No puedo evitar ser tan... “imprescindible”.

Querrás decir “tan ininteligible”...

¿¡Y eso que cojones tendrá que ver, Chrixen!? ¡Es más! ¿¡Qué cojones quiere decir “ininteligible!? ¡¡Dios, mira lo que me estás haciendo escribir!!

Ininteligible no sé... pero un poco idiota si que eres. ¡Ha... ! ¡Ha... ! ¡Ha... !

¡Yaro! ¡Vete a pegarte un tiro tú también! ¡¡Dios!! Esto de escribir a máquina es un mareo... ¡¡Sobretodo sin poder rectificar lo que escribo y teniéndoos a los dos molestando!! A ver... ¿por dónde iba?

Ni si quiera habías comenzado. Tan solo has escrito estupideces, ¿lo ves?

¡¡CÁLLATE, CHRIXEN!! ¡Joder! ¿¡Por qué seguiré escribiendo sin querer todo lo que estamos diciendo!? Estoy por quitar el folio y empezar de nuevo sin haceros caso... ¡¡Bah!! ¡¡Que se zurzan los que tengan que leernos!!
Vale... Empiezo. Nuestra heroica y apoteósica llegada fue realizada justo a tiempo. (¡Dios! ¡Que bien que queda eso de “apoteósico”! Me lo tengo que guardar... ).Tanto el inútil de Daren como el de Gäel estaban a punto de ser arramblados por el tipejo medio murciélago éste. En realidad, nosotros ni lo habíamos visto ni sabíamos de quién se trataba... más aún estando tan oscuro como estaba. Nosotros, en sí, tan solo vimos que aquellos dos estaban completamente inmóviles y estaban a punto de ser atacados. Y lo nuestro es atacar sin pensar ni preguntar nada a nadie.

-Vale... Nosotros nos largamos a por los otros dos desgraciados. ¡Os endosamos a éste!

Fue, cuando Gäel terminó de hablar, que se fueron a perseguir a los otros dos indeseables. Entonces, Yaro me llamó la atención tirándome de la camiseta para que dejara de ver cómo se alejaban y mirara al frente. Cuando lo hice, casi me muero allí mismo... fue en aquel momento cuando nos dimos cuenta realmente que estábamos frente al tipejo ése que ya había comentado antes.

-Hijoh de p... ¿¡¡Qué cojoneh eh eso!!? ¡Noh han deja'o aquí pa' comernoh el marrón!

Aquel bicho se incorporó y empezó a volar hasta que se posó sobre una rama, dejando sus alas bien extendidas y mirándonos con unos ojos que estremecerían de miedo a cualquiera. Después, reconoció nuestras caras y se dirigió a nosotros.

-Habéis tenido mucha suerte al poder golpearme. Me he confiado y al dejar de usar los ultrasonidos no he podido detectaros... - Se nos quedó mirando apenas un par de segundos y sonrió - Vaya, vaya, vaya. Ahora que me fijo bien... Pero si son los tres mocosos cobardicas que intentaron defender el pueblo cuando llegamos por primera vez... sin mucho éxito, claro. ¡Hahahahaha! Sois tan patéticos que no tuvimos que sacar nuestro verdadero poder para derrotaros.

Chrixen enseguida se alteró.

¿Que yo me alteré... ? ¿¡¡A que te mato!!?

¡Estate quieto! ¿¡Me vas a negar que te pusiste hecho un gallo de peleas!? En fin... OTRA VEZ... Chrixen enseguida se alteró.

-¿¡Cómo dices, quiróptero!?

El “murcielagombre” éste (sí, ya sabéis... murciélago-hombre) se quedó extrañado y preguntó sobre ésto último que dijo Chrixen.

-Quiro... ¿qué?

Chrixen hizo lo peor que podía hacer tratándose de un enemigo: Comenzar una conversación de dialéctica científica.

-Los Quirópteros. Mamíferos placentarios omnívoros únicos en cuanto a su posesión de alas, cuyo nombre etimológico proviene de los términos “queir” y “pteron”; “mano” y “ala”.

Como ya he dicho... Chrixen había hecho lo peor que podía hacer, ya que nuestro enemigo se quedó en las mismas y lo aprovechó para reírse de él.

-Pffff... ¡Hahahahaha! ¿¡Y... !?

Chrixen explotó.

-¿¡¡Me estás vacilando!!? ¿¡¡A que te meto!!?

Tanto Yaro como yo nos abalanzamos sobre él antes de que hiciera cualquier tontería.

-¡Tranqui, Chrixen! ¡No te sulfureh!

Al ver a Chrixen, aquel bicho raro empezó a reírse todavía más.

-¡Hahahahahahaha! ¡Me da que me lo voy a pasar muy bien con vosotros matándoos! Lo mejor es que no habéis cambiado nada en absoluto. Seguís siendo unos mocosos inconscientes sin una pizca de juicio... Hahahaha... ¡Haahahahaha!

Yaro me sorprendió al ponerse serio casi por única vez en su vida.

-Es normal... Tres chicos jóvenes contra cuatro individuos ya es, estadísticamente de por sí, una pelea perdida...

-¡Chico listo!

-Pero... - Yaro intentó cortarle, hablando al mismo tiempo en el que éste terminaba - ...nuestro deber, no solo como hijos de este bosque y su pueblo, sino como habitantes de este planeta, teníamos que defenderlo y protegerlo con el corazón en un puño. Aún... con las estadísticas en nuestra contra... ¡Somos el Tridente de la Destrucción! ¡Los protectores del bosque de Vregardia! Y, ante la entrada de cualquier enemigo, ¡no volveremos a dudar! ¡¡Nunca!!

Estaba emocionado. Hasta Chrixen parecía haber olvidado por qué estaba tan cabreado y cambió su gesto de enfado a uno de tranquilidad y seguridad en sí mismo.

-Humph. ¡No ehperaba menoh de mi Yaro!

El tipo murciélago se calló por un segundo y se nos quedó mirando todo serio. Hasta que respiró profundamente, suspiró y volvió a hablar.

-En fin. Parece que no me queda otra que mataros inmediatamente. Me hubiera gustado disfrutar de vuestras muertes lentamente... pero la gente que demuestra esa abnegación puede ser muy peligrosa. ¡No puedo permitirme el lujo de subestimaros ahora!

Ummm, ¿cómo es que te acuerdas tan detalladamente de todo lo que pasó y lo que dijimos?

¡¡CÁLLATE, CHRIXEN!! ¡Dios, otra vez! ¡Maldita sea!

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