Una vez más, tengo que
concederle de nuevo el turno a Mike, Chrixen, Yaro, Nessa y Karl,
obviamente, porque tampoco conozco lo que sucedió en estas partes de
la historia salvo por lo poco que me comentaron. Sin embargo,
necesito que hablen ellos por poco que sea lo que vayan a contar.
Otra vez tengo que
hacerle de chico de los recados para Daren, pero es lo que hay. No
puedo evitar ser tan... “imprescindible”.
Querrás decir “tan
ininteligible”...
¿¡Y eso que cojones
tendrá que ver, Chrixen!? ¡Es más! ¿¡Qué cojones quiere decir
“ininteligible!? ¡¡Dios, mira lo que me estás haciendo
escribir!!
Ininteligible no sé...
pero un poco idiota si que eres. ¡Ha... ! ¡Ha... ! ¡Ha... !
¡Yaro! ¡Vete a pegarte
un tiro tú también! ¡¡Dios!! Esto de escribir a máquina es un
mareo... ¡¡Sobretodo sin poder rectificar lo que escribo y
teniéndoos a los dos molestando!! A ver... ¿por dónde iba?
Ni si quiera habías
comenzado. Tan solo has escrito estupideces, ¿lo ves?
¡¡CÁLLATE, CHRIXEN!!
¡Joder! ¿¡Por qué seguiré escribiendo sin querer todo lo que
estamos diciendo!? Estoy por quitar el folio y empezar de nuevo sin
haceros caso... ¡¡Bah!! ¡¡Que se zurzan los que tengan que
leernos!!
Vale... Empiezo. Nuestra
heroica y apoteósica llegada fue realizada justo a tiempo. (¡Dios!
¡Que bien que queda eso de “apoteósico”! Me lo tengo que
guardar... ).Tanto el inútil de Daren como el de Gäel estaban a
punto de ser arramblados por el tipejo medio murciélago éste. En
realidad, nosotros ni lo habíamos visto ni sabíamos de quién se
trataba... más aún estando tan oscuro como estaba. Nosotros, en sí,
tan solo vimos que aquellos dos estaban completamente inmóviles y
estaban a punto de ser atacados. Y lo nuestro es atacar sin pensar ni
preguntar nada a nadie.
-Vale... Nosotros nos
largamos a por los otros dos desgraciados. ¡Os endosamos a éste!
Fue, cuando Gäel terminó
de hablar, que se fueron a perseguir a los otros dos indeseables.
Entonces, Yaro me llamó la atención tirándome de la camiseta para
que dejara de ver cómo se alejaban y mirara al frente. Cuando lo
hice, casi me muero allí mismo... fue en aquel momento cuando nos
dimos cuenta realmente que estábamos frente al tipejo ése que ya
había comentado antes.
-Hijoh de p... ¿¡¡Qué
cojoneh eh eso!!? ¡Noh han deja'o aquí pa' comernoh el marrón!
Aquel bicho se incorporó
y empezó a volar hasta que se posó sobre una rama, dejando sus alas
bien extendidas y mirándonos con unos ojos que estremecerían de
miedo a cualquiera. Después, reconoció nuestras caras y se dirigió
a nosotros.
-Habéis tenido mucha
suerte al poder golpearme. Me he confiado y al dejar de usar los
ultrasonidos no he podido detectaros... - Se nos quedó mirando
apenas un par de segundos y sonrió - Vaya, vaya, vaya. Ahora que me
fijo bien... Pero si son los tres mocosos cobardicas que intentaron
defender el pueblo cuando llegamos por primera vez... sin mucho
éxito, claro. ¡Hahahahaha! Sois tan patéticos que no tuvimos que
sacar nuestro verdadero poder para derrotaros.
Chrixen enseguida se
alteró.
¿Que yo me alteré... ?
¿¡¡A que te mato!!?
¡Estate quieto! ¿¡Me
vas a negar que te pusiste hecho un gallo de peleas!? En fin... OTRA
VEZ... Chrixen enseguida se alteró.
-¿¡Cómo dices,
quiróptero!?
El “murcielagombre”
éste (sí, ya sabéis... murciélago-hombre) se quedó extrañado y
preguntó sobre ésto último que dijo Chrixen.
-Quiro... ¿qué?
Chrixen hizo lo peor que
podía hacer tratándose de un enemigo: Comenzar una conversación de
dialéctica científica.
-Los Quirópteros.
Mamíferos placentarios omnívoros únicos en cuanto a su posesión
de alas, cuyo nombre etimológico proviene de los términos “queir”
y “pteron”; “mano” y “ala”.
Como ya he dicho...
Chrixen había hecho lo peor que podía hacer, ya que nuestro enemigo
se quedó en las mismas y lo aprovechó para reírse de él.
-Pffff... ¡Hahahahaha!
¿¡Y... !?
Chrixen explotó.
-¿¡¡Me estás
vacilando!!? ¿¡¡A que te meto!!?
Tanto Yaro como yo nos
abalanzamos sobre él antes de que hiciera cualquier tontería.
-¡Tranqui, Chrixen! ¡No
te sulfureh!
Al ver a Chrixen, aquel
bicho raro empezó a reírse todavía más.
-¡Hahahahahahaha! ¡Me
da que me lo voy a pasar muy bien con vosotros matándoos! Lo mejor
es que no habéis cambiado nada en absoluto. Seguís siendo unos
mocosos inconscientes sin una pizca de juicio... Hahahaha...
¡Haahahahaha!
Yaro me sorprendió al
ponerse serio casi por única vez en su vida.
-Es normal... Tres chicos
jóvenes contra cuatro individuos ya es, estadísticamente de por sí,
una pelea perdida...
-¡Chico listo!
-Pero... - Yaro intentó
cortarle, hablando al mismo tiempo en el que éste terminaba -
...nuestro deber, no solo como hijos de este bosque y su pueblo, sino
como habitantes de este planeta, teníamos que defenderlo y
protegerlo con el corazón en un puño. Aún... con las estadísticas
en nuestra contra... ¡Somos el Tridente de la Destrucción! ¡Los
protectores del bosque de Vregardia! Y, ante la entrada de cualquier
enemigo, ¡no volveremos a dudar! ¡¡Nunca!!
Estaba emocionado. Hasta
Chrixen parecía haber olvidado por qué estaba tan cabreado y cambió
su gesto de enfado a uno de tranquilidad y seguridad en sí mismo.
-Humph. ¡No ehperaba
menoh de mi Yaro!
El tipo murciélago se
calló por un segundo y se nos quedó mirando todo serio. Hasta que
respiró profundamente, suspiró y volvió a hablar.
-En fin. Parece que no me
queda otra que mataros inmediatamente. Me hubiera gustado disfrutar
de vuestras muertes lentamente... pero la gente que demuestra esa
abnegación puede ser muy peligrosa. ¡No puedo permitirme el lujo de
subestimaros ahora!
Ummm, ¿cómo es que te
acuerdas tan detalladamente de todo lo que pasó y lo que dijimos?
¡¡CÁLLATE, CHRIXEN!!
¡Dios, otra vez! ¡Maldita sea!
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