28 jul 2012

Capítulo 44: -Vregardia y su historia centenaria (Parte de Mike)-


El maldito inútil de Daren podría ser más trabajador y quitarme el entuerto de tener que contar ésto por él. Aunque en verdad me dijo que era algo que no podía contar él mismo porque no estaba delante para saber lo que pasó... así que, en cierta manera, podría considerarse que soy alguien imprescindible en la historia... y gracias a mí la historia tendrá un factor mucho más épico. ¡Qué bueno que soy, por Dios! Vale, mejor empiezo de una vez...
Creo que lo mejor será empezar por el momento en que Daren acababa de irse de mi casa detrás de los que ya habían salido. Si no recuerdo mal, mi madre y él habían estado hablando sobre el padre de Gäel y sobre alguien más del cual no sabíamos nada. Mi hermana, que no sabía nada del asunto, le preguntó sobre todo ésto.

-Oye, mamá. ¿De qué hablabais? Reimon me suena de haberlo oído nombrar en algún momento... pero, ¿quién es el otro?

Aún en la puerta, como si esperara algo, mi madre le contestó.

-John Kartia... es el padre del chico que acaba de irse.

Creía que él había dicho todo lo contrario, por eso me extrañé y, esta vez, le pregunté yo.

-Pero mamá, ¿no había dicho el renegado ese que no lo conocía?

-¡Ha! ¡Idiota! ¿¡Con la edad que tienes y todavía sigues siendo tan inocente? ¡Estaba mintiendo! Ese renegado es claramente el hijo de John Kartia.

-¿Cómo estás tan segura de que era mentira? Y, ¿qué tiene que ver su padre en todo ésto?

Nuestra madre por fin decidió entrar en casa y se sentó en una de las sillas que había alrededor de la mesa. Cuando ya estaba sentada, respiró profundamente y siguió hablando.

-Vregardia lleva cientos de años en pie, sin embargo nunca tuvo un fácil acceso, y su expansión era prácticamente imposible debido al crecimiento de los árboles, que siempre frenaba cualquier intento de remodelación en la urbanística. El bosque que nos rodea está constituido principalmente por álamos y por grevilleas, árboles que se caracterizan sobretodo por ser muy robustos y por su rápido crecimiento. Si a eso le añadimos que esta tierra es una de las más fértiles y provechosas de todo el mundo, el resultado es un territorio repleto de árboles que crecerán en un abrir y cerrar de ojos, plagando todo aquello que deseen abarcar. - Mi madre cambió el tono de voz a una forma de hablar tonta, como si se estuviera burlando de lo que iba a decir - Además, no creo que haga falta añadir esa estupideeeez de “leyenda” que siempre se ha rumoreado sobre el Dioooos que bendijo esta tierra hace miiiiiles de años, haciendo que todo árbol y planta que creciera en ella fueran consacrados con un don que los permitiría desarrollaaaaarse de forma milagrosa y etcétera, etcétera,... - Volvió a ponerse seria - Todo ésto ya lo sabéis...

Todos los que quedábamos en la casa asentimos a lo que dijo, excepto mi hermana, que se atrevió, además, a comentar aquello último sobre la leyenda.

-Bueno, pero viendo el ritmo al que crecen los árboles de Vregardia, la opción de que alguna especie de magia afecte a la tierra y haga que la vegetación crezca de manera inusual al resto, no sería tan raro...

-¡Hija! ¡No seas tonta! - Mi madre le contestó mientras sonreía - ¡Ni los Dioses ni la magia son una opción para que un árbol crezca mucho más que los demás!

-Y, ¿qué me dices de las Piedras Elementales? ¿A eso no se le puede llamar “magia”?

-Eso es completamente distinto. El fuego, el agua, el relámpago, el viento, el hielo,... son elementos naturales que ha creado el mismo planeta. Es hasta obvio que, hoy en día, esa misma energía pueda ser absorbida por otras cosas.

Mi hermana se calló y, con un gesto de resignación, se limitó a seguir escuchando en silencio. Chrixen, Yaro y yo nos miramos y pusimos cara de no entender demasiado del tema y también seguimos escuchando.

-Bueno, sigo... ya os lo podéis imaginar. Vregardia estaba condenada a ser trasladada fuera del bosque o el bosque estaba condenado a ser destruido para salvar la villa y nuestra expansión. Pero, hace bastante... probablemente 30 años ya... llegaron tres jóvenes al pueblo. En cuánto vieron la situación de la villa, enseguida se pusieron a estudiar los árboles del bosque e hicieron planos y bocetos de cosas que ninguno de los habitantes entendíamos. Pero, cuando se pusieron manos a la obra, no nos lo podíamos creer... ¡habían creado un modelo de vallado, con la madera de aquellos mismos árboles!

Me sorprendió aquella respuesta. Aunque, más que sorpresa, tenía curiosidad.

-No lo entendíamos muy bien, pero nos dijeron que, cuando estudiaron aquel tipo de madera, descubrieron que las propiedades de aquella tierra dotaba a los árboles de unas partículas que hacía que se repelieran entre ellos.

A Chrixen le salió el químico que llevaba dentro en cuánto oyó el último comentario.

-Algo parecido a la función de los electrones en los átomos.

Mi madre se extrañó con aquello y, con una cara de no entender ni jota, acabó por preguntarle.

-¿Qué...?

-Nada, mamá... Déjalo y sigue.

Puso una cara de no comprender nada aún mayor que la anterior y, poniendo su mirada en un vaso que tenía en la mano, continuó.

-¡Bueno! A Vregardia había llegado por fin una solución al problema de su expansión, y, para asegurarse que nada saliera mal, no se conformaron con hacer el vallado de toda la villa... sino que, encima, se encargaron de que las casas tuvieran una pequeña cubierta de madera y que hubiera un empedrado, protegido a ambos lados con vallas de la misma madera, que uniera el pueblo con los territorios de Grydor y de Lledort.

Mi madre sonrió y levantó la mirada para mirarme.

-Adivinad quienes eran los tres jóvenes que ayudaron tanto al pueblo...

Era obvio. Además, como no me importaba demasiado todo aquello, le respondí de cualquier forma.

-Pueh ehtá claro. Loh padreh de aquelloh doh que anteh habíah dicho y un idiota que iría con elloh.

Mi madre se puso más seria que nunca y, casi enfadada, me contestó.

-A ver, la primera es que... - Mamá me golpeó de nuevo con la sartén casi sin despeinarse ni moverse del sitio, aunque menos fuerte que antes, mientras chillaba - ¡ya te dicho millones de veces que hables como una persona normal! Y la segunda... ¡que lleves cuidado con lo que dices del “idiota” de tu padre!

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