El maldito inútil de
Daren podría ser más trabajador y quitarme el entuerto de tener que
contar ésto por él. Aunque en verdad me dijo que era algo que no
podía contar él mismo porque no estaba delante para saber lo que
pasó... así que, en cierta manera, podría considerarse que soy
alguien imprescindible en la historia... y gracias a mí la historia
tendrá un factor mucho más épico. ¡Qué bueno que soy, por Dios!
Vale, mejor empiezo de una vez...
Creo que lo mejor será
empezar por el momento en que Daren acababa de irse de mi casa detrás
de los que ya habían salido. Si no recuerdo mal, mi madre y él
habían estado hablando sobre el padre de Gäel y sobre alguien más
del cual no sabíamos nada. Mi hermana, que no sabía nada del
asunto, le preguntó sobre todo ésto.
-Oye, mamá. ¿De qué
hablabais? Reimon me suena de haberlo oído nombrar en algún
momento... pero, ¿quién es el otro?
Aún en la puerta, como
si esperara algo, mi madre le contestó.
-John Kartia... es el
padre del chico que acaba de irse.
Creía que él había
dicho todo lo contrario, por eso me extrañé y, esta vez, le
pregunté yo.
-Pero mamá, ¿no había
dicho el renegado ese que no lo conocía?
-¡Ha! ¡Idiota! ¿¡Con
la edad que tienes y todavía sigues siendo tan inocente? ¡Estaba
mintiendo! Ese renegado es claramente el hijo de John Kartia.
-¿Cómo estás tan
segura de que era mentira? Y, ¿qué tiene que ver su padre en todo
ésto?
Nuestra madre por fin
decidió entrar en casa y se sentó en una de las sillas que había
alrededor de la mesa. Cuando ya estaba sentada, respiró
profundamente y siguió hablando.
-Vregardia lleva cientos
de años en pie, sin embargo nunca tuvo un fácil acceso, y su
expansión era prácticamente imposible debido al crecimiento de los
árboles, que siempre frenaba cualquier intento de remodelación en
la urbanística. El bosque que nos rodea está constituido
principalmente por álamos y por grevilleas, árboles que se
caracterizan sobretodo por ser muy robustos y por su rápido
crecimiento. Si a eso le añadimos que esta tierra es una de las más
fértiles y provechosas de todo el mundo, el resultado es un
territorio repleto de árboles que crecerán en un abrir y cerrar de
ojos, plagando todo aquello que deseen abarcar. - Mi madre cambió el
tono de voz a una forma de hablar tonta, como si se estuviera
burlando de lo que iba a decir - Además, no creo que haga falta
añadir esa estupideeeez de “leyenda” que siempre se ha rumoreado
sobre el Dioooos que bendijo esta tierra hace miiiiiles de años,
haciendo que todo árbol y planta que creciera en ella fueran
consacrados con un don que los permitiría desarrollaaaaarse de forma
milagrosa y etcétera, etcétera,... - Volvió a ponerse seria - Todo
ésto ya lo sabéis...
Todos los que quedábamos
en la casa asentimos a lo que dijo, excepto mi hermana, que se
atrevió, además, a comentar aquello último sobre la leyenda.
-Bueno, pero viendo el
ritmo al que crecen los árboles de Vregardia, la opción de que
alguna especie de magia afecte a la tierra y haga que la vegetación
crezca de manera inusual al resto, no sería tan raro...
-¡Hija! ¡No seas tonta!
- Mi madre le contestó mientras sonreía - ¡Ni los Dioses ni la
magia son una opción para que un árbol crezca mucho más que los
demás!
-Y, ¿qué me dices de
las Piedras Elementales? ¿A eso no se le puede llamar “magia”?
-Eso es completamente
distinto. El fuego, el agua, el relámpago, el viento, el hielo,...
son elementos naturales que ha creado el mismo planeta. Es hasta
obvio que, hoy en día, esa misma energía pueda ser absorbida por
otras cosas.
Mi hermana se calló y,
con un gesto de resignación, se limitó a seguir escuchando en
silencio. Chrixen, Yaro y yo nos miramos y pusimos cara de no
entender demasiado del tema y también seguimos escuchando.
-Bueno, sigo... ya os lo
podéis imaginar. Vregardia estaba condenada a ser trasladada fuera
del bosque o el bosque estaba condenado a ser destruido para salvar
la villa y nuestra expansión. Pero, hace bastante... probablemente
30 años ya... llegaron tres jóvenes al pueblo. En cuánto vieron la
situación de la villa, enseguida se pusieron a estudiar los árboles
del bosque e hicieron planos y bocetos de cosas que ninguno de los
habitantes entendíamos. Pero, cuando se pusieron manos a la obra, no
nos lo podíamos creer... ¡habían creado un modelo de vallado, con
la madera de aquellos mismos árboles!
Me sorprendió aquella
respuesta. Aunque, más que sorpresa, tenía curiosidad.
-No lo entendíamos muy
bien, pero nos dijeron que, cuando estudiaron aquel tipo de madera,
descubrieron que las propiedades de aquella tierra dotaba a los
árboles de unas partículas que hacía que se repelieran entre
ellos.
A Chrixen le salió el
químico que llevaba dentro en cuánto oyó el último comentario.
-Algo parecido a la
función de los electrones en los átomos.
Mi madre se extrañó con
aquello y, con una cara de no entender ni jota, acabó por
preguntarle.
-¿Qué...?
-Nada, mamá... Déjalo y
sigue.
Puso una cara de no
comprender nada aún mayor que la anterior y, poniendo su mirada en
un vaso que tenía en la mano, continuó.
-¡Bueno! A Vregardia
había llegado por fin una solución al problema de su expansión, y,
para asegurarse que nada saliera mal, no se conformaron con hacer el
vallado de toda la villa... sino que, encima, se encargaron de que
las casas tuvieran una pequeña cubierta de madera y que hubiera un
empedrado, protegido a ambos lados con vallas de la misma madera, que
uniera el pueblo con los territorios de Grydor y de Lledort.
Mi madre sonrió y
levantó la mirada para mirarme.
-Adivinad quienes eran
los tres jóvenes que ayudaron tanto al pueblo...
Era obvio. Además, como
no me importaba demasiado todo aquello, le respondí de cualquier
forma.
-Pueh ehtá claro. Loh
padreh de aquelloh doh que anteh habíah dicho y un idiota que iría
con elloh.
Mi madre se puso más
seria que nunca y, casi enfadada, me contestó.
-A ver, la primera es
que... - Mamá me golpeó de nuevo con la sartén casi sin
despeinarse ni moverse del sitio, aunque menos fuerte que antes,
mientras chillaba - ¡ya te dicho millones de veces que hables como
una persona normal! Y la segunda... ¡que lleves cuidado con lo que
dices del “idiota” de tu padre!
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