“¿¡¡Piedra Elemental!!?”, pensé para mis adentros. ¿Qué era lo que tenían que ver aquellos tipos con una Piedra Elemental? Lo primero que pude pensar fue que serían cazadores de tesoros y querrían venderla en el mercado negro a un buen precio. No obstante, parecía que el mismísimo demonio movía los hilos a su antojo para que tuviera que volver a recibir la imagen mental de Ox.
Aquel tipo rió y prosiguió hablando con el más altanero de los tonos.
-¡Haaahahahahahaha! Vaya, vaya... Qué gallito nos ha salido el crío de los huevos, ¿eh? - Miró hacia atrás, donde se encontraban los otros tres hombres, y éstos también rieron - “Largaos”, ¿dices? ¡Que niño más noble y más valiente! Peeeeeeeeeeeero... me da que no va a poder ser así - Se agachó poniéndose de cuclillas y se acercó al chico para hablarle - Puede que tengas razón... puede que hayamos encontrado ya “una” Piedra Elemental... sin embargo, nuestro Capo nos ordenó que encontráramos “lasssss Piedrasssss Elementalesssss” que hubiera en este poblado de mala muerte...
En aquel momento se me heló la sangre. Me dirigí hacia mis tres compañeros para preguntarles sobre el tema en voz baja.
-¡“Capo”! ¡Ha dicho “Capo”! ¿¡verdad!?
Gäel me mandó callar de nuevo y acabé por escuchar sin más lo que seguía diciendo aquel sujeto.
-¿Lo captas? Nuestro capo hablaba “en plural”. Por lo que se refería a encontrar un objetivo que fuera... más... de... ¡¡UNO!! - En esta última palabra chilló como un poseso y puso una cara de desquiciado. Sin embargo, al instante, volvió a cambiar tanto de cara como de voz a las que tenía antes de cambiarlas - Pooooooor lo que, al decirnos que podíamos emplear toooooooodo el tiempo que quisiéramos para aprovecharnos de este pueblucho, mientras encontrábamos nuestro objetivo... quiero decir, ¡¡NUESTROS OBJETIVOS!! ...Podrás comprender que no nos podemos ir de aquí sin haber terminado nuestra tarea... al igual que seguiremos aprovechándonos de esta cloaca infecta, a la que llamáis “hogar”... - Terminó de acercarse al chaval y le dio un par de palmadas en la mejilla - Lo entendéis, ¿verdad?
Aquel chaval, sin pensárselo, le escupió a la cara. Aquello hizo que el individuo del bate entrara en cólera.
-¡¡MOCOSO DE LOS COJONES!!
Se levantó rápidamente y volvió a golpearle con aquel robusto bate. El golpe esta vez fue mucho más fuerte... tanto que el sonido de cómo golpeaba su cara se escuchó hasta en el lugar donde nos encontrábamos nosotros.
En ver aquello, Nessa comenzó a mascullar en silencio una despectiva denuncia hacia aquel despreciable sujeto.
-Hijo de... Si lo cojo, ¡juro que lo mato! ¿¡Cómo es capaz de hacerle eso a un crío indefenso!? ¡Que tenga cojones de hacérmelo a mí!
Yo aún no veía con claridad la posible unión de aquellos 4 tipos con Ox... sin embargo, hubiera o no relación, no estaba dispuesto a aguantar aquello por más tiempo.
Me giré hacia Karl y Nessa y les comenté mis intenciones.
-Tíos, lo siento pero... yo ya no aguanto más a ese cabrón. Voy a detenerle...
Karl me señaló hacia delante sin ni si quiera mirarme a la cara y me dijo algo que no me hubiera esperado por nada del mundo.
-Si, pues... me da que Gäel se te ha adelantado...
Sorprendido, miré de nuevo hacia delante, contemplando que lo que me había dicho Karl era cierto. Gäel se dirigía hacia ellos, corriendo a toda mecha.
-¡Maldita sea! ¡Gäel! ¿¡Qué haces!?
Karl y Nessa salieron corriendo tras él sin pensárnoslo, y, más tarde, fui yo quien siguió su ejemplo. Por fortuna, parecía que aquellos individuos no se habían dado cuenta todavía de nuestra presencia... lo que Gäel aprovechó para atacar por la espalda al que parecía el líder de aquella cuadrilla... Aquel que llevaba el bate.
Sin darles tiempo a los otros tres extraños sujetos casi ni para reaccionar, Gäel le propinó un tremendo puñetazo en la espalda, haciéndole rodar por los suelos a unos cuantos metros de donde se encontraba en un principio.
-¿¡¡Cómo te atreves!!?
Los tres acompañantes del muchacho del bate fueron a por Gäel al unísono. Sin embargo, tuvieron que detenerse al ver como, bajo sus pies, Karl disparaba una ráfaga de balas para que frenaran en seco su ataque.
-¿Que cómo se atreve? ¿¡Cómo os atrevéis vosotros a darle semejante paliza a un crío indefenso, cobardes!? ¿¡Verdad, Maeglin!? ¡Haz algo y no te quedes ahí pasmado!
Nessa fue corriendo donde se encontraban los niños y comenzó a sacar vendas y algo de alcohol de la pequeña bolsa-mochila que llevaba siempre encima para tratar las heridas del chico. Mientras, nosotros nos plantamos ante aquellos tres enjutos y oscuros sujetos.
De repente, al mismo momento en que nos pusimos delante de sus matones, el chico que había sido golpeado por Gäel se levantó muy poco a poco, cojeando, algo encorvado y con algunos rasguños debidos a la caída que había sufrido.
-¿Ma... Maeglin... has dicho?
Al pronunciar mi “nombre”, le miré y quise preguntarle a qué se debía aquella cuestión. Pero no me dio tiempo, ya que él mismo, sin tener que preguntarle nada, solucionó mi duda.
-He... Hehehehehe... Tú eres aquel... eres aquel... - Le costaba un poco dirigirme la palabra, ya que parecía que todavía no se había recompuesto del golpe de Gäel - ...aquel que llaman “Fibber, el Monstruo”. Ya decía yo... que estabas tardando demasiado en venir por aquí...
-¿Qué estás farfullando?
-Ha... Ha... Hahahaha... ¡Haaahahahahahahahaha! - Recompuso su postura por fin al volver al reírse de aquella manera tan desquiciada - Nuestro Capo dijo que tarde o temprano llegarías aquí... y que, cuando lo hicieras, debíamos encargarnos de ti - Sacó del bolsillo un cartel con una foto, que resultó ser mía - Renegado con orden de BUSCA y CAPTURA; Maeglin, alias “Fibber, el Monstruo”. Por lo visto, hoy es nuestro día de suerte... ¡Cobraremos la recompensa de un jugoso renegado!
Aquello me enfermaba. Cada vez que escuchaba la palabra “Monstruo” salir de la boca de alguien, siempre era para referirse a mí... y, encima, como si fuera la peor escoria del mundo, cuya existencia es el peor de los crímenes. ¿Qué sabría el mundo acerca de mí que no fuera lo que habían en aquellos carteles? Nada... absolutamente nada. Nadie me conocía o, como mínimo, podía presumir de saber algo cierto de mi persona en este asqueroso y vil mundo de humanos pendencieros, en busca de riqueza o enaltecimiento social o político.
En aquel momento en que el sujeto del bate reveló mi identidad, uno de los otros tres tipos, que, supuse, serían sus subalternos, se dirigió hacia él.
-¡Caporegime! ¿Qué hacemos? ¿Los capturamos?
-¡No! Antes que nada, debemos informar... ¡¡Nos vamos!! ¡Yiaahahahaha!
Al unísono, sus acompañantes lo cogieron en volandas y se lo llevaron sin más. Tanto Gäel como Karl estaban dispuestos a perseguirlos, pero Nessa nos advirtió sobre la salud del niño.
-¡Escuchad! ¡El niño necesita nuestra ayuda! ¡Hay que curarle!
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