-¿Q-Qué... ? No... no lo entiendo...
-Ese sujeto no se ha evaporado como por arte de magia. Tan solo acrecentaba su celeridad hasta el punto de que su contrincante no pudiera divisarlo... así como el poder intensificar la pujanza de su revés. Si no soy errado y mi oído me lo ha verificado de forma acertada, considero bien al decir que ese individuo ha recabado un máximo de 20 pasos por segundo.
Al principio me costaba pillarle. Hablaba con un lenguaje de lo más extraño, como si fuera una persona muy mayor o, directamente, alguien proveniente de otro siglo. Sin embargo, más o menos conseguí asimilar las palabras que me decía. Aunque lo más increíble, lo de los 20 pasos por segundos, acabé por asimilarlo al cabo de bastante tiempo.
-¿¿¡¡¡QUÉEEEEEEEEEEEEEE!!!?? ¿¿¡¡¡20 PASOOOOOOOOOS!!!??
-Sois alguien corto de entendederas, joven asistente. Lamentablemente, no sois el único individuo con tan corta mollera del que presumo haberme encontrado... y bien supongo al decir que tampoco seréis el último...
Tras ésto, no le di importancia a lo último que me dijo y seguí con el tema principal.
-Pe... Pero... Pero, ¿¡cómo eres capaz tú de saber todo eso!?
-Simple disciplina a la hora de estudiar las pugnas que he visto en mi vida. Más no os desalentéis aún por no comprender lo que ha ocurrido frente a vuestros ojos. Todavía os quedan oportunidades en vuestra existencia para alcanzar el conocimiento necesario... Además, por fin el réferi y el mediador de este evento se han decidido a dar por finado el combate.
Cuando miré de nuevo al área de combate, el árbitro ya había mandado a los servicios sanitarios coger a Core y se proponía llamar a los siguientes luchadores. Quise volverme para decirle una última cosa a aquel chico, pero cuando lo hice ya no estaba. Aquello era de locos... ¿¡Allí todo el mundo podía desvanecerse o qué!?
Una vez el árbitro terminó de apuntar los resultados, prosiguió con el torneo.
-Cuarto combate de las preliminares. ¡Que vengan los participantes, Cohn King y Karl Sagart, al área de combate!
La gente todavía seguía cuestionándose lo que había pasado y preguntándose sobre lo que podía haber hecho aquel individuo. Nosotros cuatro ya estábamos pendiente del torneo y comenzamos a decirle a Karl que saliera a escena.
-¡Dios! ¡Que poco me dura la tranquilidad y la comodidad! Aaaaahh... Bueno, bueno, ya voooy... ¡Que perrería, ir ahora a hacer el idiota!
Hizo el mismo movimiento que antes hizo Gäel para no tener que dar la vuelta por completo al graderío y saltó la barandilla que nos rodeaba, cayendo cerca del área. Su contrincante, el último de los hermanos King, no tardó mucho en alcanzar el sitio y se puso frente a él.
-Contendientes... ¡Pueden empezar!
Al escuchar este anuncio, el público poco a poco fue volviendo la vista hacia el área de combate.
El enemigo de Karl desenvainó dos cuchillos cortos, parecidos a dos dagas pero eran más alargados y dinámicos.
-Puedes sacar cualquier tipo de arma, que no pienso perder contra una basura como tú.
Karl se cruzó de brazos y rió.
-Hahahaha... Mira, te voy a proponer algo. Me voy a quedar así, sin hacer nada, durante los próximos... digamossss... ¡3 minutos! Tendrás 3 minutos para atacarme con todo lo que tengas... y si en ese tiempo no me vences, será peor para ti porque tendré que ponerme en serio.
Aquello supuso como una burla al coloso, lo que provocó que se enfadara en gran medida.
-Maldita escoria... ¿¡Me vienes proponiendo gilipolleces y esperas que me quede como si nada!? - Comenzó a correr hacia él - ¡¡Voy a reventar esa cara de idiota que tienes!!
Lanzó un ataque hacia su cuello pero éste lo esquivó. Sorprendido, el coloso siguió atacando sin tregua... pero también sin efecto, ya que todo ataque que lanzara era esquivado por Karl sin problema. Sin quitar los brazos de su postura cruzada, esquivaba de izquierda a derecha, de derecha a izquierda, de abajo a arriba, de arriba a abajo,... Agachándose, haciéndose a un lado, saltando,... Fuera como fuese, Karl conseguía evadir todas las expectativas del tal Cohn de poder golpearle con sus cuchillos.
En un determinado momento, uno de los ataques consiguió desequilibrar a Karl, lo que el coloso aprovechó para intentar darle de lleno. En ese instante, una sensación de sobrecogimiento nos llenó a los tres y dimos un respingo al ver que estaba a punto de darle. Sin embargo, Karl consiguió esquivar de nuevo su ataque haciendo el puente de una difícil manera, mientras decía riendo: “¡Uf, por los pelos de un calvo!”. Tras ésto, dio un nuevo salto, logrando ponerse a salvo de su agresor. Sin embargo, éste no tenía intención de dejarlo marchar así como así y siguió con su acometida.
Yo no entendía para qué estaba haciendo toda aquella parafernalia. No sabía si pensar que lo hacía por diversión o para que su enemigo se cansara y le fuera más fácil derrotarlo.
-Ni si quiera ha sacado su arma... ¿Por qué tanta tontería? ¿Por qué no hace algún movimiento ya?
Gäel me respondió a aquello.
-Maeglin, como se nota que no le conoces. ¿Crees que Karl hace ésto sin algún motivo?
Le miré fijamente, esperando alguna clase de respuesta diferente. Sin embargo, él se limitó a mirar de nuevo a la pelea y a decirme una última cosa.
-Los 3 minutos están a punto de terminar... Ahora verás cómo es el verdadero Karl en acción.
En efecto... Si no recordaba mal, faltaban pocos segundos para que se hicieran los 3 minutos. Fue poco después cuando vimos cómo Karl levantaba la mano, a modo de indicarle a su oponente que esperara un segundo. Lo quisiera o no, aquella mole de personaje iba a esperar todos los segundos que hicieran falta, ya que estaba casi por desfallecer. Karl, al ver que su rival no iba a continuar con su frenético ataque, metió las manos en aquella especie de abrigo que llevaba puesto y sacó 2 pistolas, una en cada mano. Las recargó y volvió a dirigirse al coloso.
-Bien, veamos... Han sido unos 240 ataques aproximadamente en estos 3 minutos, lo que hace una media de... casi 1'3 ataques por segundo. Lo que viene a ser una cadencia algo lenta entre ataque y ataque - Su contrincante puso una cara de enfado algo, más o menos como si estuviera pensando: “¿¡Te estás quedando conmigo!?” - Bueno... también hay que tener en cuenta que te impulsas con mayor fuerza con el lado derecho, por lo que vienes a ser diestro... que tus ataques desde el lado izquierdo son mucho menos eficaces y precisos, lo que ya no es solo de ser diestro, sino que puede que tu ojo izquierdo sea vago o que tengas miopía en él... y, algo importante que me favorece, en todo momento que me he alejado suficientemente de ti no has intentado realizar ninguna especie de lanzamiento con tus armas o con algún tipo de ataque elemental... por lo que puedo predecir que tu punto fuerte, al parecer, como el resto de tus hermanos, es el enfrentamiento cuerpo a cuerpo. Por lo que tengo que decir que se acabó... Ya tengo suficiente información para acabar, si quisiera, este combate en medio segundo. Prepárate para llevarte un buen meneo.
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