28 ene 2012

Capítulo 15: -Final de las preliminares-

Gäel llegó enseguida al lado de Karl. Empezó a zarandearlo para ver si conservaba la consciencia.

-Eh... ¡Eh! ¡Amorfo! Vamos, despierta. No, no juegues, ¿va? No gastes bromas... ¿Me oyes? ¿¡Me oyes!?

Al principio Karl ni se inmutaba, pero, al cabo de un tiempo desde que Gaël empezó a insistir, por fin consiguió articular palabra.

-Dé... Déjame... en paz... gor... gordo...

Gäel respiró aliviado y le ayudó a levantarse.

-Eres un gilipollas, podrías haber muerto llegando a ese extremo... ¡O peor! ¡Podrías habernos matado a nosotros!

Una vez apoyado un brazo sobre la espalda de Gäel, Karl le contestó.

-Era... ahh... E... Era un riesgo... aah... aah... que estaba... dispuesto a... correr...

Gäel se detuvo y miró la expresión cansada y desganada que tenía en la cara mientras seguía con la mirada en el suelo. Karl continuó con lo que estaba diciendo, justo antes de volver a desfallecer.

-La... La derrota... nun... nunca... es una opción... en un combate... Los que huyen... o... o aceptan... la derrota... nunca... aah... aah... conseguirán... sus pro... sus pro... pósitos... Da... igual... si... si se muere... por ellos... “El fin... jus... tifica... los... me... dios...”

Con aquella última palabra, Karl perdió la consciencia. Gäel aseguró su brazo sobre su espalda y continuó caminando.

-Amorfo... creo que esa frase... no tiene sentido para lo que has hecho.

Al llegar, cogimos entre todos a Karl y lo pusimos acostado en el suelo para que pudiera reposar. Nessa, enseguida, se puso a mirar sus heridas y pidió a los servicios médicos que vinieran a tratarlo.
Poco después, vinieron los árbitros hacia donde estábamos y nos recriminaron un par de cosas.

-Acabamos de hablar con los médicos que están tratando al Coloso. Si sois amigos de Karl Sagart o lo conocéis de algo, decidle cuando despierte que se ha librado de milagro. Si el Coloso hubiera entrado en coma o sus heridas hubieran sido más graves, hubiéramos tenido que descalificarlo por incumplimiento de las normas.

En ese momento recordé que había una norma que decía algo así: “Prohibido dejarse llevar por impulsos homicidas contra los rivales. Si, por cualquier motivo, algún participante moría o quedaba en coma por culpa de su contrincante, éste último quedará expulsado de la competición”. El árbitro que nos estaba recriminando prosiguió con la charla.

-¿Lo habéis entendido? Aún así, si Sagart no despierta en un cierto periodo de tiempo, también quedará descalificado.

Gäel tomó la palabra.

-Que si, que si,... Solo está un poco cansado, se ha sobreesforzado, eso es todo. ¿Cuánto tiempo tiene?

-Hasta que hayamos puesto todo en orden de nuevo y hayamos terminado de preparar los sorteos de las semifinales.

-Más que suficiente. Estará listo antes que tengáis que decirnos nada.

-Bien. De momento descansad vosotros también. No tardaremos mucho en prepararlo todo para que comience la siguiente fase del torneo.

Tras esta conversación, los árbitros se fueron de nuevo. Me quedé algo extrañado con lo que dijeron de un “sorteo” y les pregunté a mis acompañantes si sabían algo. Fue Nessa la que me contestó.

-Este torneo se ha organizado de forma diferente. No sólo hay un único sorteo al principio del torneo, sino que preparan un segundo sorteo además de dar un cierto tiempo de descanso a los participantes... más que nada para prolongar la duración del evento.

Gäel se metió de por medio.

-Una tontería como una casa. Eso es lo que es. Aunque al menos nos sirve para que el amorfo se recupere.

-Sois unos sujetos harto peculiares. - De nuevo, el chico rubio con la máscara de metal se había acercado a nosotros sin darnos apenas cuenta - No cabía esperar tanto de un torneo de tres al cuarto. No deseaba venir hasta estos parajes, ya que conocía la naturaleza del evento que se celebraba... aunque algo me decía que era una buena oportunidad para comprobar si el destino había comenzado a mover sus hilos.

-¿¡Otra vez tú!? Pero, ¿¡de dónde sales que ni si quiera podemos verte venir!?

-Yo no me preocuparía de eso... pues tamaña insensatez consideraría que vuestra mente se olvidara del estado de vuestro camarada tan sólo por una cuestión sin importancia, como lo es mi humilde presencia.

-¿¡Pero de qué hablas!? ¡En serio!, ¿¡qué pintas tú aquí!?

-Ey, Maeglin... ¿quién es este bicho raro? - Gäel se interpuso en nuestra conversación.

-No lo sé... Solo sé que antes, en el combate de el tal Swiftwind, era el único que sabía lo que había pasado...

-Otro grano de arena del cual hacéis una montaña... Aunque, a decir, verdad, hacéis bien en preocuparos sobre ello. Que la plebe inculta e ignorante desconozca cosas como esas, no es del todo descabellado... sin embargo, que guerreros como los que veo ante mi no sepan desenvolverse en estas lides y sus mentes no arriben a desentrañar un mínimo misterio material, como lo es una ley física de movimiento a alta velocidad... en realidad me parece...- Aquel chico se calló durante un par de segundos, tras los cuales cambió de tema - Humph... en fin. Ese no era el tema el cuál mi humilde persona deseaba tratar...

-Y, ¿qué es lo que quieres? - Me impacientaba.

-Pues... Deseaba hablar sobre los tres participantes que se encuentran aquí en mi presencia... y sobre... lo que albergan en su interior...

Tras su última palabra, un escalofrío me recorrió la piel. No tenía ni idea de a qué se refería... mejor dicho, no quería saber a qué se estaba refiriendo.

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