Me habían pasado demasiadas cosas en el tiempo que transcurrió desde que me fui de casa hasta que decidí volver a mi ciudad natal, Grydor, con motivo de un torneo de lucha. En tan solo 3 años había abandonado mi casa y los recuerdos que ella conllevaba, había desertado de las Fuerzas Especiales Dracoon y me había convertido, sin querer, en alguien descrito como un asesino en serie, buscado mundialmente como fugitivo en carteles de “SE BUSCA” y conocido como “Fibber, el monstruo”... cosa que a veces me dejaba perplejo, porque tampoco es que me considerara muy agraciado físicamente... pero, ¿tanto como para llamarme “monstruo”? En fin...
¿Por qué iba en ese momento a Grydor? Tenía mis motivos... pero supongo que no es momento de hablar de ello... todavía queda mucho por contar en esta historia.
En mi vida, tenía un claro objetivo: Volver a ver a mi hermano. No sabía de él nada desde que se marchó de casa un año antes de que yo lo hiciera. En aquel entonces él tenía 18 años... yo 16...
Ahora, con 20 años y después de haber pasado por todo lo que he pasado, necesito verle más que nunca. Jamás pensé en la posibilidad de que la carta que nos dejó a mi y al abuelo fuera en serio... ¡Decía cosas demasiado extrañas! Aún la recuerdo...
· Queridos Daren y abuelo Joss :
Alguien dijo hace tiempo que siempre viviríamos con la incertidumbre de que algún día llegaría el momento en que la oscuridad se apoderaría lentamente del planeta, cubriendo el cielo con oscuras nubes que nos lo taparía para siempre, marchitando toda vida que se encontrara a su paso y apagando una por una las estrellas del mismísimo firmamento... Nunca creí en esa tontería de historia, pero hace poco han empezado a suceder cosas que han conseguido sorprenderme... ¡a mí! ¡quizás la persona más escéptica del mundo!
No puedo decir nada... pero lo que sí puedo deciros en favor de mi ida es que debo descubrirlo por mi cuenta... Descubrir la verdad acerca del Abismo Eterno, de los Entes y de tantas y tantas profecías que se han ido vaticinando sobre los Hijos de Terra y el Apocalipsis.
Posiblemente penséis que me haya dado un ataque de locura... ¡En estos momentos no sé realmente si estoy loco o no! Lo que sí que sé es que tengo muchos amigos y conocidos que me pueden ayudar a descifrar si de verdad hay algo entre todo ésto y los últimos sucesos que estoy percibiendo, y... si es así... ¡que me amparen y cuiden papá y mamá desde dónde estén para que pueda llevar a cabo mi propósito! ¿Que cuál es? Ya os he dicho que no puedo decirlo, que debo descubrir la verdad por mi mismo.
Sin más, un saludo y... espero volver a veros con vida.
-JACK-
Desde entonces no supimos nada de Jack. Todavía recuerdo cómo se reía el abuelo y decía: “¡No te preocupes! ¡Jack siempre ha sabido apañárselas sólo! ¡Ha,ha,ha,ha!” ...pero yo no estaba del todo convencido. Es cierto que Jack siempre sabía qué hacer y casi siempre salía airoso de todo lo que se proponía... pero había algo que me reconcomía por dentro. No sabía si a Jack se le habían caído los tornillos de la cabeza de un plumazo o hablaba más en serio que nunca y de verdad pasaba algo malo. Fuera lo que fuere, yo no podía dejar de estar preocupado. Pero me dejaba convencer por las palabras del abuelo y seguía viviendo inocentemente mi vida como si nada pasara.
A los 5 meses de la ida de Jack,el abuelo enfermó drásticamente y murió en menos de un día... No sabía qué le había pasado, pero al poco me enteré por los médicos que había muerto a causa de lo que se conoce como “aneurisma de aorta”, la cual el abuelo había estado ocultando hasta su propia muerte. Yo en aquel momento no estaba por la labor de preocuparme por la causa de su muerte... La única persona que quedaba en mi vida se había ido y ya no tenía a nadie.
A su funeral asistió casi todo el pueblo. Bueno, en realidad Grydor nunca ha sido demasiado grande ni demasiado poblada, por lo que podría decirse que casi todo el mundo conocía al resto.
Fue en el mismo velatorio cuando recordé una anécdota de cuando tenía 9 años. Nunca tuve verdaderos amigos, y los pocos que llegué a medio conocer se iban de mi lado o los echaba a perder por peleas. Siempre tuve un temperamento bastante fuerte, me enfadaba por cualquier broma o tontería. Un día, el abuelo me cogió del hombro y me dijo una cosa que me marcaría enormemente.
-¡Ha,ha,ha,ha! No entiendo cómo puedes perder el tiempo peleando con esos criajos.
-Serán criajos... Pero hasta ahora son los únicos que podía llamar amigos...
Mi abuelo cambió de cara e intentó ponerse un poco más serio que de costumbre.
-Escucha, Daren. Tu y yo somos muy parecidos. La única diferencia es que tu tienes algo especial que la gente no sabe apreciar, y por eso ahora crees que estás sólo... pero nunca te des por vencido. Algún día conocerás a gente que te querrá por ser como eres, que te respetará, te necesitará y te apoyará en todo lo que puedan. Estoy seguro... de que algún día tendrás unos amigos que, hasta en el momento más crucial de tu vida, harán que salgas adelante sin problemas.
-¿Gente... que me necesite...? ¿Amigos...?
Con estas palabras miré al suelo y me comenzaron a salir lágrimas de los ojos. Mi abuelo al verme me cogió en brazos y se rió.
Hasta el día anterior a su muerte yo tenía fe en esas palabras... Eran un apoyo para seguir viviendo... Pero el abuelo se fue y me quedé sólo. Incluso después del funeral, me quedé hasta el anochecer observando la tumba del abuelo como si todavía no me creyese lo que había pasado... sólo... Ni uno de los vecinos del pueblo se precupó de si estaba bien o si estaba mal. Nadie vino a llevarme a casa ni a decirme nada. Fue en ese preciso momento en que me di cuenta de que no estaba sólo... sino aislado del mundo...
A mis 19 años yo ya no sentía nada. No es que me considerara un mártir del mundo, pero el sufrimiento me había convertido en alguien nihilista que había perdido la fe en todo ser humano. Bueno... no en todos, todavía quedaba mi desaparecido hermano...
Esa era una de las tantas razones por las que volví a Grydor. Sabía que un acontecimiento tan grande como lo era el “Primer torneo de lucha elemental de Grydor” posiblemente sería un incentivo más que suficiente como para que Jack volviera al pueblo. Seguramente, un acontecimiento como aquel sería algo bueno para el pueblo,pero... ¿por qué realizarlo en una pequeña villa como lo era Grydor? Algo me daba mala espina y sabía que, si Jack estaba al corriente, seguramente pensaría igual que yo... que algo había detrás de todo aquello.
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