11 dic 2011

Capítulo 2: -Encuentro-

Absorto en mis pensamientos, no me di cuenta de que en la bifurcación del camino, que había poco antes de la entrada del pueblo, divisé a unos 20 metros tres individuos que, no sé por qué, sabía que conocía... pero no estaban lo suficientemente cerca como para reconocerlos completamente. Por lo que decidí esperar en el cartel informativo de la entrada de Grydor, haciéndome el desconocido... como si fuera un turista que estaba de paso. Poco a poco comencé a escuchar sus voces con más claridad.

-...Y es así cómo empezó la etapa oscura que había antes de la historia hasta ahora transcrita en los documentos. Y pensar que desde aquello han pasado más de 3000 años...

-Ya... Vale... Pero, Nessa, lo que no entiendo es por qué tienes que contarnos ahora eso si sabes de sobra que ya nos lo has contado unas 10 veces a cada uno... ¡sólo durante el viaje!

-¿¡Me estás llamando pesada, Gäel!?

¡¡Gäel y Nessa!! ¡No lo podía creer! ¡Aquellos nombres hacía unos 4 años que no los oía! Eran unos amigos que tuve antes de que Jack se fuera y que el abuelo muriese.
Gäel... Nessa... y un tercer individuo que todavía faltaba por identificar... 
Sin duda alguna, aquellos individuos los conocía más que de sobra, así que seguí haciéndome el interesante mirando el cartel mientras se iban acercando.

-Ya estamos... No te he llamado pesada... ¡Solo digo que si no contaras las cosas tan a menudo tendrían más sentido! ¡Ya han sido tantas veces las que me has contado la maldita historieta de los huevos que ha perdido el significado para mí!

El otro individuo se rió a partir de este último comentario.

-¡Hahahahaha!

-¿¡Y tú de qué te ríes!?

-De que aparte de arpía y sosa, ¡eres una pesada! ¡Hahahaha!

-¡Repite eso si te atreves!

-Arpía... Sosa... ¡¡Y RAYANTE!!

-¡¡Mira, si te cojo... !!

-Karl, déjala ya... No te metas más con ella.

La guinda que colmaba el vaso... Karl, viejo conocido junto a Gäel y Nessa, y ex-agente de Asuntos Internos en las Fuerzas Especiales Dracoon. Aquello ya era demasiada casualidad. Si de verdad existía un destino, unos hados o un cosmos que marcaran nuestro porvenir en todo momento, éstos se empeñaban en que mi situación fuera de mal en peor.

-¡Ha! ¡Habló! ¡El señor “Centro del universo que no deja de meterse con todo el mundo”!

-No hables tanto, que si nos enfrentamos en el torneo de mañana te voy a meter la palabrería donde tienes la gracia, ¿vale, señor amorfo?

Yo seguía fingiendo estar absorto con aquel cartel. Una parte de mí me decía que ojalá pasaran de largo y no los volviera a ver, pero otra me decía que me girara, les saludara y fingiera haber olvidado el pasado... un pasado que sigo prefiriendo no comentar bajo ningún concepto. Casi me da un algo allí en medio, jamás olvidaré la sensación de la adrenalina y una extraña acidez recorriéndome el cuerpo de arriba a abajo.
Pasaron de largo sin fijarse en mí y, cuando estuvieron a un par de metros, me quedé mirándolos a punto de dar un primer paso para ir tras ellos y dirigirles la palabra. Sin embargo, el destino volvió a jugar en contra mía y casi me hizo tropezar al ver que Nessa se detuvo y se giró hacia mí lentamente. Pude hacer el amago de incorporarme a mi posición inicial rápidamente sin que se diera cuenta, haciéndome de nuevo el “desconocedor” de aquella zona. Muchas veces me pregunto por qué tenía que pasar aquel suceso... pero, sinceramente, si no hubiera sido por aquello no se hubieran desarrollado ciertos hechos que hicieron en cierta manera que hoy esté aquí contándolos.

-Mmm... Nessa, ¿pasa algo?

Gäel se giró hacia Nessa, que se había quedado mirándome, y, al instante, Karl.
Yo tenía la sensación de que Nessa me estaba observando desde hacía una eternidad, aunque sabía que no habían pasado ni 10 segundos. Tenía que hacer algo. Intenté con todas mis fuerzas poner una de mis caras más serenas y serias... giré la cabeza... la miré de arriba abajo lentamente... y finalmente conseguí dirigirle la palabra.

-¿Pasa algo?

-Nessa, no te pares a hablar con nadie. Hay prisa.

-Gäel. Él... él es... él es...

Gäel se giró hacia mí, me miró y, cuando consiguió identificarme, profirió una carcajada.

-¡Hahahaha! ¡Vaya! ¡Qué sorpresa que nos encontremos aquí! ¿Qué tal?

No sabía qué hacer... Se notaba que hasta Karl se había dado cuenta de quién era... Por mi mente pasaban incontables pensamientos y formas de arreglar aquella situación, y acabé por resolverla de la manera más simple y estúpida...

-Disculpad... ¿Nos conocemos?

3 comentarios:

  1. Te iba a comentar en el evento o la cosa esa que has hecho en Tuenti pero resulta que no la encuentro así que te comento aquí. xDD
    Vaya, sirves para algo más que para meterte conmigo D:
    Haha, bueno, que está muy bien y me has dejado intrigada. Seguiré leyéndolo ^^

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  2. Mira por donde... sirvo para algo! Jajajaja Gracias, maja, si sigues leyendo ya me cuentas otra vez tu opinion :D

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  3. Pero mira que eres tonto, claro que sirves para algo! Haha

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