4 mar 2012

Capítulo 28: -El elemento que lo consume todo-

Allí estábamos... sin poder articular palabra... sin poder reaccionar. Enmudecido por la rabia, golpeé el suelo con las pocas fuerzas restantes en mi. Justo había vuelto a Grydor con motivo de evitar que pasara precisamente lo que acababa de ocurrir, además de asegurar si la corazonada que sentí meses atrás era cierta: Ox... estaba vivo. Y no sólo eso... también iba tras las Piedras Elementales.
Fui levantándome del suelo poco a poco. Karl se ofreció como punto de apoyo para facilitarme las cosas. Gäel también se propuso hacer lo mismo con Nessa, que aún se encontraba agazapada tras él. Sin embargo, al girarse, encontramos una nueva sorpresa.

-Ne... Nessa... ¡Nessa! ¡Eh, Nessa! ¡Responde! ¿¡Qué te pasa, Nessa!?

Nessa estaba muchísimo más pálida de lo que ya era. Su piel podía fácilmente compararse con la de un muerto. Sus ojos parecían desorbitarse de las cuencas que los contenían y sus pupilas se habían contraído hasta un punto casi incomprensible. Sus labios, morados, remarcaban una boca entreabierta que no dejaba de tiritar.
Finalmente, al cabo de unos segundos, Nessa comenzó a echar la cabeza hacia atrás mientras ponía los ojos en blanco... para acabar desfalleciendo en los brazos de Gäel.

-¡¡NESSA!! ¡¡NESSA!! ¡¡DIME ALGO, NESSA!!

Karl y yo estábamos completamente anonadados. No comprendíamos lo que le había ocurrido a Nessa.
A la par que Gäel comenzaba a calmarse un poco y acostaba a Nessa en el suelo, apareció de nuevo, como de la nada, aquel sujeto con la cara cubierta por la mitad de una máscara de hierro.

-¿Puedo unirme a vuesas mercedes, sin recibir abyectas y deshonestas palabras sobre mi persona?

-¿Qué quieres? ¿No ves que no es el momento de tus tonterías? - Decidí contestarle.

-Es que... me explicaré... hallo me ante una encrucijada. Esperaba, pues, que sucediera un opulento y fastuoso acontecimiento, y no obstante ocurre este funesto artificio, del cual salir de mi asombro no acabo. Y, lo más sobrecogedor, es que tres individuos completamente ordinarios, o eso hacen me ver, no sólo muestran su impasible rostro a la muerte, sino que... ¡incólumes salen de tal acercamiento a la oscuridad!

-¿La “muerte”? ¿Que sabrás tú de la muerte? - Hablé demasiado.

-¿Qué dices? - Me preguntó Gäel.

-Nada, cosas mías.

-El caso es... que tan sólo los más bravos e indomables espíritus consiguen a la oscuridad desafiar y vivir para narrarlo. Tan sólo los más fieros y tenaces humanos... o, dicho de paso sea, las más fieras y tenaces “criaturas”.

-Deja de andarte por las ramas, cara-yunque - Karl empezaba a impacientarse.

-No os apresuréis, más todo vendrá a su paso... como el caso de vuestra joven acompañante.

-¿Qué pasa con Nessa? ¿¡Sabes algo!? - Gäel se descontroló y cogió por la pechera al chico.

-Ya os he dicho... - El muchacho se teletransportó detrás de nosotros, sin darnos tiempo ni si quiera a pensar - …que todo a su debido tiempo vendrá.

Nos giramos lentamente, sin apenas creernos lo que había hecho.

-Sin más zarandajas me andaré, pues. Vuestra joven y querida damisela... ha sido consumida por la oscuridad.

Abrimos los ojos como platos y Gäel se dirigió de nuevo hacia él.

-¿Qué... has dicho?

-Lo que oís... Vuestra compañera inducida está bajo los efectos del sombrío y tenebroso aciago que sufren aquellos que someten sus sentidos ante la oscuridad. Más no temáis... únicamente los más débiles podrían llegar al extremo de fenecer ante tales efectos. Tan sólo sufrirá horribles pesadillas que consumiéndola irán hasta que su mente decida hacia la luz abrirse paso.

-Y si... Y si no consiguiera... “abrirse paso”... ¿qué le pasaría? - Si de verdad aquello era cierto, tenía motivos para preocuparme... cosa que empecé a hacer con una cierta flojera en el tono de voz.

-En tal caso... - Calló unos segundos y giró su cabeza como si nos estuviera mirando - ...sabe Dios qué le depararan las parcas. Aunque su caso no es... - tocó la frente de ésta y volvió a callar durante unos pocos segundos más - Digamos que no muy serena de mente está... sin embargo, lo que en su mente le falta de firmeza y tenacidad, le sobra de valor e ímpetu en su corazón. No le irá mal.

Yo, sinceramente, estaba flipando a más no poder... y no creo que fuera el único.

-Pero... ¿cómo cojones sabes tú eso? - Pregunté extrañado.

-Eso carece de importancia. Lo más relevante de toda esta trama es el cómo vosotros, no siendo bravos y poderosos en mucha mayor medida que vuestra camarada... mentalmente ilesos seáis. ¿Cómo responderme podéis a la cuestión de que sigáis en pie, sin alucinaciones ni perjuicios en vuestro espíritu, tras haber confrontado a la oscuridad?

Nos miramos entre nosotros. Yo, por mi parte, no entendía demasiado de todo aquello, así que me limité a encogerme de hombros. Gäel fue quien se decidió a responder algo.

-Nessa no ha estado acostumbrada a la lucha. Nosotros, al menos, hemos entrenado nuestras habilidades y tenemos ya una cierta costumbre a pelear. Quizá por eso...

-¿“Acostumbrados a la pugna”, decís? ¿“Que vuestras habilidades entrenado habéis”? Ésto no tiene que ver nada con el entrenamiento o la costumbre a la batalla - Esta vez, usaba un tono mucho más serio para hablar - Ocultáis me algo. Vosotros ocultáis me algo más aterrador que la misma oscuridad...

Algo me decía que aquel tío sabía más de la cuenta. Era como si supiera más de nosotros que nosotros mismos y nos quisiera hacer hablar para su deleite.

-Humph... Más, como buen y humilde servidor no es persona de obligar a nadie a realizar nada, mejor retiro me, puesto que algo me dice que a encontrarnos volveremos... y, para entonces, estudiado os habré con mayor detenimiento.

De repente, volvió a girar la cabeza, como si quisiera mirar a Nessa, y terminó de hablarnos, mientras caminaba en dirección contraria a donde estábamos.

-Si en algo os preocupa la vida de vuestra querida compañera, dejadla descansar largo y tendido hasta que recupere se. A mucho tardar, habréis de esperar una noche a que en si vuelva.

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