25 mar 2012

Capítulo 33: -El inicio de un nuevo viaje (Parte de Gäel)-

Los tres continuaron en silencio, mientras yo les miraba. No buscaba comprensión, tan solo darles una explicación. Por eso les conté todo aquello.

-Sinceramente... ya no sé qué se le estará pasando por la cabeza... pero no voy a perdonárselo. Ox se ocultó entre las sombras, creó un velo sobre si mismo para no llamar la atención y se hizo invisible al mundo, hasta que encontró la oportunidad de obtener algo en aquel experimento... no sé el qué, pero no creo que fuera nada bueno. Así que... seguiré mi viaje, le encontraré y, tarde o temprano, le detendré...

-No voy a preguntarte el por qué necesariamente tienes que ser tú quien le detenga, pero... - Gäel fue el primero en comentar todo ésto - ...ya viste que el tal Ox de los cojones no va solo por ahí. Va acompañado de buenos gorilas, y no digamos que son poco fuertes, tú ya me entiendes. Y... ¿te crees que van a dejar que te acerques a él tan fácilmente? Además de que no todos serán como la pelandusca tetona... que, de todas formas, ¡viste que no se quedaba atrás!

-Lo se... - Recordé como me dejó por los suelos, magullado y casi debilitado por completo, con apenas un triste movimiento.

-Y... sabiendo ésto, incluyendo que el tío del que hablamos será, supuestamente, mucho más fuerte que todos sus seguidores juntos... ¿vas a ir a por él, sin más? - Gäel decía todo ésto mientras se paseaba por la habitación.

-¡Tengo que hacerlo! ¡Si no, puede que me arrepienta toda la vida!

Esta vez, vuelvo a pedir el relevo en esta historia para que sea Gäel el que continúe con ella, de momento. No quiero que esto sea tan solo un “cuento” sobre “mi historia” desde “mi perspectiva”. Además, creo que el puede aportar algo que yo no podría saber.


A ver... Daren me ha dicho de contar a partir de cuando estábamos en el hostal de Grydor, hablando sobre todo el asunto este de Ox y cuando Daren decía que se iba a ir tras él, sin importarle nada.
Creo acordarme de su cara, a pesar de todo el tiempo que ha pasado ya. En su cara... mejor dicho, en sus ojos... podía verse claramente la mayor determinación que pude haberle visto en su vida. Se podría decir que, toda la voluntad que no había tenido de pequeño, la tenía marcada a fuego en aquella mirada, justo en aquel momento.
Sinceramente, no me importaba lo que hiciera con su vida... si conseguiría su objetivo o si moría en el intento, ni el por qué de su objetivo ni lo que tuviera que ver con Ox, si es que era algo verdaderamente importante. Pero... aún me quedaban asuntos pendientes con Daren. No me hubiera importado abandonarlo a su suerte, sin una pizca de piedad. Pero tampoco pensaba dejarlo ir tan a la ligera sabiendo que necesitaba encontrar la respuesta a todo lo que había detrás de él y nuestro pasado.
De una forma u otra, yo sabía que él no era de los de cambiar así como así de golpe... y menos aún hacerse el tonto, el loco o cosas por el estilo con tal de desentenderse de alguien. En el fondo, él y yo... siempre habíamos sido muy parecidos. ¡No os confundáis! ¡Nunca diré que le respeto o que le haya respetado! Sin embargo... cuando fuimos unos críos... sin madre, sin amigos, sin nadie además de la familia a quien poder recurrir... creo que, para mi, él era el único que podía comprender mi forma de ser, de pensar o de actuar... ¿Que por qué lo sé? Pues... porque él era igual que yo... ¡Vale! ¡No! ¡No era igual que yo! Pero... si que nos tratábamos como “si fuéramos iguales”. Creo que aquel fue el principal motivo por el que no podía dejarlo a su suerte sin más. Necesitaba saber qué es lo que le había hecho cambiar en todo este tiempo... Lo que le hizo querer olvidarse de nosotros... Lo que le hizo olvidarse de mi.
El silencio se alargaba demasiado y ninguno de los dos hacía nada, salvo mirarnos a los ojos... como si esperáramos leernos la mente o algo. No me quedaba otra si quería tenerlo vigilado y destapar todo el pastel que había tras su posible fachada.

-En fin... - Suspiré, respiré hondo y volví a hablarle - No me gusta la idea, pero creo que no hay otra cosa que hacer...

-¿Qué estás diciendo... ? - Me preguntó él.

-Pues que eres un inútil... que te dejaste vencer por la pechugona aquella con mucha facilidad y encima dices que, no solo irás tras el tal Ox, sino que vas a vencerlo tú solo... ¿no te das cuenta de lo que va a acabar pasando?

Se calló y su cara pasó de determinación inmensa a un cabreo de mil pares de cojones, pero eso no hizo que me pudiera callar.

-Está clarísimo que... - Puse mi pulgar sobre mi cuello y lo deslicé como si se tratara de un cuchillo mientras sonreía como un cabrón - te matarán al segundo sin pensárselo un segundo...

En ese momento, vino todavía más cabreado y me cogió de la pechera.

-¿¡¡Y qué es lo que tendría que hacer!!? ¿¡¡Eh!!? ¡¡Dímelo!!

Volví a sonreír, le hice una llave y lo tiré por los suelos. Después de ésto, seguí hablando.

-Muy fácil... Mira como se comportan las hormigas...

-¿Las... hormigas... ? - Tenía un aspecto algo patético hablando desde el suelo.

-Si, las hormigas... ¿Las has visto alguna vez actuar por su cuenta? ¿Las has visto alguna vez ir por si mismas a por la comida de todo el grupo, o ir solas contra una abeja o una cucaracha? ¿A que no? - Daren seguía mirándome desde el suelo - Las hormigas actúan en formación... son un ejército... ¡una legión! Eso es lo que hay que hacer contra el Ox de marras...

Daren se incorporó y siguió hablando aún desde el suelo.

-¿A dónde quieres ir a parar?

-No te creía tan inútil... - Volvió a poner esa cara de cabreo extremo que solía poner - Deja de ser la “hormiga” que actúa en solitario... y deja que el “hormiguero” te ayude.

Justo en decir la última frase, me señalé para referirme a nosotros como aquel “hormiguero”. A Daren se le abrieron los ojos como platos... no podía negar que aquello me encantaba. En un momento dado, bajó la cabeza y me preguntó algo demasiado previsible.

-¿Por qué ibais a ayudarme? ¿Qué motivos tendríais para venir conmigo?

-No te confundas... No vamos CONTIGO. Karl tiene cosas que hacer, va a hacerle una “visita” a su hermano a Amphor y le estamos acompañando hasta que llegue a su destino. Yo terminé mi entrenamiento de un año en la Isla de Bure hace un mes y no tengo nada mejor que hacer, así que he decidido por fin viajar alrededor del mundo como Busca-pelea. Y... Nessa... - La miré y esperé algún tipo de respuesta, pero me limité a responder por ella - ...no la vamos a dejar aquí, digo yo. ¡Hahahahaha!

-¿Me estás diciendo que seríais como una especie de “colaboración temporal”? - Me preguntó Daren.

-Si quieres llamarlo así... a tu gusto, no te voy a reprochar nada - Ninguno de los que habíamos en aquella habitación volvimos a hablar durante unos segundos, hasta que por fin retomé el hilo - ¡Bueno! Entonces, no hay ninguna queja, ¿verdad? ¡Empieza nuestro viaje! ¡Hahahahaha!



No hay comentarios:

Publicar un comentario