18 mar 2012

Capítulo 31: -Revelación-

Al cabo de un rato, tras acabar aquella tontería de discusión entre Nessa y Karl en la que observamos como todo objeto inanimado de la habitación volaba en dirección a un mismo objetivo, pude continuar... o al menos eso creí.

-¿Vais a parar ya de una vez? Sois vosotros lo interesados en la historia...

-Si la “psycho-killer” esta te lo permite, por mi bien - Karl aún quería guerra, al parecer.

-¡Mira que aún te doy!

-¡Nessa! ¡Tú no le hagas tanto caso! ¡Y tú, Karl! ¡Cállate ya! - Gäel se interpuso en su discusión - Vale, Maeglin. Continúa ya de una vez.

Una vez vi que ya estaban más tranquilos y me escuchaban con atención, respiré largo y tendido para soltar un buen suspiro y, finalmente, continuar.

-De acuerdo... Como decía, a punto de terminar el atardecer de aquella jornada, fui a su compañía, la Compañía “Z”... sin embargo, ya no estaba allí. Me dijeron que se lo llevaron al pabellón 7 de la compañía “G”, así que no lo dudé un segundo y fui hacia allí para intentar detenerle.
Cuando llegué, era demasiado tarde. Las instalaciones de aquel pabellón... estaban en llamas.

-¿En llamas...? - Gäel preguntó ésto con sorpresa.

-Si. Lo primero que pensé es que algo había ido mal... hasta que vi a alguien saliendo de allí por su propio pie.

-¿¡Cómo por su propio pie!? ¿¡Alguien salía de allí por su propio pie a través de las llamas!? - Nessa se sorprendió aún más.

-¡Si, eso he dicho! ¿Vais a dejar que acabe o no?

-¡Vale, vale... !

-Bien... Pues lo más sorprendente de todo es que... el que volvía sobre su propio pie... ¡era Ox!

Cuando dije ésto, tanto Gäel como Nessa se quedaron estupefactos. Karl conservaba su misma expresión, por lo que deduje que, evidentemente, él ya lo sospechaba. Proseguí con lo que estaba diciendo.

-Me acerqué hasta donde él estaba. Pero había algo que me extrañaba... tenía una mirada distinta... y sonreía de oreja a oreja. Su ropa ardía a cachos y algunos trozos se desprendían hechos ceniza pura. Sin embargo... aunque su ropa ardiera... su piel no se quemaba. ¡No tenía ninguna quemadura en su piel!

Los tres ponían cara de querer escuchar el final de la historia cuanto antes, así que intenté no andarme por las ramas.

-En fin... Después de verle así, intenté preguntarle por lo que había ocurrido allí. Él... Él...

Me crucé de brazos mientras me arañaba la piel con las uñas. Comenzaba a hiperventilar y el corazón multiplicaba mi ritmo sanguíneo, mientras un sudor frío recorría mi piel.

-Eh... ¡Eh! ¡Eh, Maeglin! ¡Si no quieres contarlo, no hace falta! ¡Pero para ya! - Fue Karl el que se preocupó por mi estado.

-¡No! No... Da igual, estoy bien... - Me tranquilicé, quité la pose cruzada de los brazos y me senté en el suelo con lentitud. Una vez me encontré mejor, continué - Él... me dijo que los había matado a todos... sin más.

Todos desencajaron los ojos de sus cuencas. Hasta podía escuchar como alguno de ellos rechinaba los dientes, no sé quién.

-Él... los había matado, ¡y lo decía tan tranquilo! ¡Con aquella sonrisa! ¡¡Con aquellos ojos!! - Me encontraba mirando al suelo, pero en realidad no estaba observando nada. Cerré el puño apretando con fuerza, casi hasta el punto de hacerme sangre en la palma con mis uñas - Le pregunté por qué lo había hecho... pero... pero... ¡pero lo que me dijo no tenía ningún sentido!

-¿Qué fue lo que dijo? - Preguntó Gäel.

-Ox... me miró con aquellos ojos de aquel color negro tan brillante... y me dijo... que el mundo iba a contemplar un horror peor que la muerte... - Mis tres acompañantes se quedaron extrañados tras ésto - Yo no le entendí... lo cogí por el pecho y le pregunté de nuevo que por qué lo había hecho, pero él me cogió a mi en peso y me dijo algo que grabé a fuego en mi mente... Dijo: “Abriré las puertas que dan al Abismo Eterno, y entonces la oscuridad por fin engullirá este asqueroso mundo de odio, sufrimiento y rencor”. Después me lanzó contra el tronco de un árbol que había a diez metros de allí... y... acabé por desmayarme poco a poco, mientras veía como se alejaba...

Callé durante unos segundos, intentando no dejarme llevar por los sentimientos que tenía en lo referente a aquel momento de mi vida.
Gäel me hizo reaccionar de nuevo, chasqueando los dedos.

-¡Eh! ¡Eh! ¡Maeglin! ¡Despierta! ¿¡Reaccionas o qué!?

Parpadeé un par de veces y conseguí reaccionar.

-Si... Si, si, estoy bien...

-¿“El Abismo Eterno”? ¿A qué se refería... con eso de “el Abismo Eterno”? - Ninguno de ellos sabía a qué se refería aquello, pero fue Karl quien se decidió a preguntarme sobre el tema.

-A parte de lo que son las palabras en si... - Le miré - ...no tengo ni idea. Solo recuerdo que mi hermano me comentó algo de ello en una carta. Nada más.

Nadie se atrevió a abrir la boca hasta que me dispuse a poner fin a aquel relato.

-En fin... Cuando desperté, habría pasado apenas media hora. Ya estaba de noche prácticamente y el pabellón todavía seguía ardiendo. Me levanté como pude, sintiendo un dolor como el de mil huesos rotos, pero caminé quejumbroso hacia allí por si pudiera haber alguien con vida... y , con las fuerzas que me quedaban, entré lo más rápido posible. Pero... era verdad... era demasiado tarde para todo el mundo. Cuerpos destrozados... cráneos aplastados... tripas y sangre derramadas allá donde mirara... Ya estaban muertos desde hacía un buen rato... y no pude hacer nada por ellos.

Nessa cerró los ojos con una expresión de amargura en su cara.

-Dios...

-Si... era horrible. Había matado a tantos inocentes... y ni si quiera supe en ningún momento qué fue lo que lo condujo a hacerlo - Respiré hondo, me rasqué la cabeza y proseguí - Mientras salía de allí, escuché a gente que venía alertada por el incendio. Fue cuando decidí largarme de allí lo antes posible, tal y como me lo permitiera mi cuerpo. Y... al día siguiente, de lo único que se hablaba, evidentemente, era de aquel tema. Me levanté todavía dolorido, aunque algo menos que la noche anterior. Escuché por boca de mis compañeros de la Compañía “M” que me iban a llevar ante el Consejo Disciplinario. Supuse que me verían salir corriendo del lugar del incendio y calcularían la posibilidad que pudiera ser yo el culpable de aquello. Ox no estaba por ninguna parte y el resto de personal de aquel pabellón había sido asesinado brutalmente. Era más que obvio, así que... decidí largarme de allí cuanto antes.

No hay comentarios:

Publicar un comentario