-¿Has dicho... - Karl me volvió a interrumpir - que escuchaste que te iban a hacer un Consejo Disciplinario? ¿Y te largaste sin más? ¿¡Sin pensar en las consecuencias de ser un “renegado”!?
-Si, eso hice... Tampoco me importaba demasiado el convertirme en un renegado. Yo ya sabía lo que le ocurría a aquellos que eran llevados ante un Consejo Disciplinario... y no era mucho mejor.
-Y, si lo sabías... ¿¡por qué te fuiste!? ¡Lo mucho que te podrían haber hecho sería interrogarte! ¡Y, si tú hubieras dicho lo que pasó, dudo mucho que te hubieran condenado a nada! ¡No tenían pruebas de nada!
-De acuerdo... ¿y qué me dices entonces de el “caso Huck”?
Cuando le pregunté ésto, Karl se quedó a cuadros. Sabía perfectamente de lo que hablaba, por eso mismo no supo qué decirme en aquel momento. Fue cuando se incorporó de su postura recostada y terminó de sentarse en la cama donde estaba.
-¿Cómo... Cómo sabes tú eso?
-¿Qué te crees? ¿Que lo que entra en los archivos de Dracoon no sale de ahí? Los rumores vuelan, y al final era inevitable que acabara escuchando la historia por parte de uno de los que participó hace 10 años en aquella campaña.
-¿Huck? ¿Quién es ese, Karl? - Gäel preguntó acerca del tema.
-Johnatan Huck... Hace casi 10 años fue archivado uno de los peores casos que se han conocido en Dracoon. Cuando lo leí, se me heló la sangre - Karl hablaba un poco más lento en aquel momento, como si todo lo que dijera fuera demasiado importante como para que nos perdiéramos algún detalle - Se trataba de una campaña bélica para sofocar la guerra civil que se estaba llevando a cabo en el antiguo reino de Illicitay, Katheras... situado en el Continente Lindmeriano...
Gäel frunció de nuevo el ceño y le preguntó acerca de ésto último que Karl estaba comentando.
-¿Antiguo reino? ¿De qué hablas? ¿Es que Katheras antes era un reino?
-Si... Anteriormente, Katheras era conocido como el reino Illicitay. Cuando llegó el imperio a aquel continente, propuso de forma pacífica a los habitantes del reino de ser sometidos bajo el estandarte imperial, con la ventaja que conllevaría pertenecer a éste. Sin embargo, hubo diferencia de opiniones. Katheras, por aquel entonces, no era muy próspera, por lo que la idea cuajó enseguida entre una mitad del reino, mientras que la otra mitad se negó al sometimiento... Así comenzó una guerra civil con el fin de conseguir uno de dos objetivos: Luchar para conservar la libertad y luego volver a luchar contra el imperio... o matar a sus propios compatriotas para luego rendirse ante las exigencias impuestas de éste. Fue una lucha convertida en guerra civil que ha durado ya más de 30 años... y en su transcurso, el imperio decidió, independientemente del vencedor de dicha guerra, cambiar el nombre de Illicitay por Katheras. No conozco el motivo de por qué hicieron eso...
Karl calló de nuevo unos segundos mientras Gäel y Nessa esperaban ansiosos lo que pudiera contar
-Bueno... En la campaña que antes he comentado, bajo el mando del Teniente y gran estratega Martin Andrei, apodado “Big Mind”, se le dio la orden al tal Huck de matar a unos rebeldes que capturaron durante la campaña...
-¿¡“Matarlos”!? ¿¡Por qué llegar a ese extremo!? - Nessa le interrumpió.
-Esa era la manera de pensar de “Big Mind”: No le importaba nada más que cumplir las órdenes rápidamente, sin pensar en consecuencias o sentimientos. Él pensaba en “eliminar a la basura rebelde”... decía que “todos aquellos que se interpusieran entre el mundo y la conquista del imperio, no merecían vivir”.
-Vale. Ahora cuéntales qué es lo que pasó con Huck... - Me estaba impacientando.
El gesto de Karl cambió. Miraba hacia el suelo sin decir ni una palabra con los ojos abiertos todo el rato... sin parpadear.
-Huck... se negó a cumplir la orden de “Big Mind”... y, obviamente, fue llevado ante un Consejo Disciplinario.
-¿Y... ? - Gäel volvió a interrumpirle, agobiado por el ansia de saber el desenlace de aquella historia.
-Huck... - Karl se echó hacia delante, entrelazando los dedos de las manos entre si, dio un largo suspiro y continuó - ...fue condenado a ser fusilado.
Tanto Gäel como Nessa mostraron su mueca más desencajada hasta la fecha. Nessa pudo reaccionar y preguntarle el por qué de aquella condena.
-“Big Mind” movió hilos e hizo que Huck fuera mandado fusilar por el Alto Mando de Dracoon, con motivo de desacato y conducta desafiante hacia un superior, además de incumplimiento de las órdenes. Convenció al Consejo diciéndoles que aquella decisión hizo peligrar la misión.
El silencio volvió a hacerse presente durante un buen rato. Parecía que nos engullía de lleno, tan solo podía escucharse el sonido de los pájaros que habían en el exterior. Por lo demás, era tal el silencio que prácticamente podíamos escuchar el latido de nuestros corazones.
Al final, volví a retomar el hilo de la conversación.
-Una vez explicado lo que le pasó a Huck... - Los tres me miraron en cuanto empecé a hablar - …¿comprendes por qué no pensé las consecuencias de ser un renegado? Habiendo la calaña que había en Dracoon y sabiendo lo que podían acabar diciendo de mi con tal de liquidarme, prefería ser un renegado antes que pudieran matarme sin motivo ni pruebas.
-Ya... desde ese punto de vista no está mal pensado... Aunque ese caso fue tratado hace 10 años más o menos, todavía queda gente tan cabrona como “Big Mind” en las Fuerzas Especiales Dracoon.
-Entonces ese tema ya está zanjado...
-Si, pero... ese no fue el único motivo, ¿verdad? ¿Qué te hizo ir tras Ox?
Sinceramente, no sabía qué responder. Mi cabeza pensaba millones de respuestas posibles, y podría haberle dicho cualquiera de ellas sin temor a decirle nada incierto. Así, tras unos segundos de silencio, acabé por decir la verdad sin plantearme nada más.
-...Quería detenerle.
Karl terminó de ponerse serio en cuanto me oyó decir ésto.
-Yo... no sabía qué iba a hacer... no sabía dónde iba a ir... ni por qué había tenido aquel cambio tan repentino. Solo sabía que si lo dejaba ir a su aire, podría llegar a hacer cosas aún más terribles de las que ya hizo en el pabellón 7. Por eso... ¡tenía que irme de allí! ¡Tenía que ir tras él y pararle los pies!
-¿Y por qué has venido hasta aquí? - Me preguntó Nessa.
-A mitad de camino, escuché noticias de que se habían percibido muchos robos de Piedras Elementales en varios sitios... y, en cuanto me enteré sobre lo del torneo y su premio, tuve el presentimiento de que algo pasaría aquí, en Grydor... Si no era Ox quien andaba tras ellas, acabaría siendo otra persona, pero algo pasaría seguro. Así que quise comprobar si de verdad era Ox el que andaba detrás de todo ésto.
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