5 feb 2012

Capítulo 18: -Semifinales; 1er Combate (Parte de Nessa)-

-¿No crees en nada? ¿Por qué vivir en este fútil mundo sin fe?

Justo en acabar la última palabra, respondí.

-¡Porque tengo un objetivo que cumplir!

Me miró sorprendido, como si nunca se hubiera esperado aquella respuesta. Tras unos segundos de silencio, seguí con la respuesta.

-... Tengo un objetivo que cumplir. Y me da igual si sufro mil males, si me persiguen por todo el mundo o si resulta imposible realizar ese objetivo... Debo hacerlo. Y una vez hecho, entonces podré morir, feliz o triste, sin haber creído en nada más que en lo que debía hacer.

Aquel sujeto miró hacia arriba silenciosamente, cerró los ojos una vez más y comenzó a reir.

-Ha... hahahahaha... haaahahahahahahahaha... ¡hahahahahahahahaha! ¡Interesante! ¡Muy interesante! Bien... Esto ya no es un simple reto en manos del universo. Esto se ha convertido en un duelo entre fe y voluntad. Promete ser... - Mientras terminaba la última frase, desenvainó de la espalda una espada bastante contundente y continuó. - ¡emocionante!

A partir de aquí, prefiero dejar que cuente el combate otra persona. Si contara yo un combate tan prolongado, siendo mío, podría no ser del todo objetivo.


Después de una conversación que la mayoría del tiempo no pudimos escuchar, por fin empezaron a pelear aquellos dos. Estaba ansiosa de ver como había cambiado Daren en todo este tiempo, ya que en ese momento me acordaba de cosas de cuando éramos pequeños y él decía, llorando, que nunca querría pelear.
El rival de Daren se lanzó a por él sin pensarlo ni un segundo, mientras empuñaba con las dos manos su espada. Daren hizo lo mismo y comenzó a bloquear los ataques con la suya. Bueno... en realidad, cuando no los bloqueaba, intentaba esquivarlo escapando de él.
Si tuviera que decir a dos personas, después de Gäel, que tuvieran tanta suerte en todos los aspectos, sin duda diría a Karl y Daren. Siempre han tenido a la suerte de su lado, demasiado para mi gusto... tanto, que se permitían hacer tonterías como provocar a los enemigos o ponerse a esquivar sus ataques.
En un momento dado, los dos se pararon en medio del área. Esta vez lo que se dijeron se pudo escuchar por toda la zona de las gradas.

-¿Hasta cuándo vas a estar esquivándome? ¿Qué clase de karma permitirá que un cobarde como tú me demuestre algo?

-¡Déjate de tonterías del karma y el universo! ¡Ellos no pintan nada en ésto!

-Crees que los únicos que pintamos aquí somos nosotros dos, pero parece que tú estás dispuesto a dejar que yo me lleve todo el protagonismo... ¡porque tú no estás haciendo absolutamente nada! ¿¡Es que vas a estar todo el rato huyendo de mi!?

Daren hizo algo que no me esperaba a estas alturas... Cerró los ojos y al abrirlos se le salieron dos pequeñas lágrimas. ¡No me lo podía creer! ¡Todavía se negaba a luchar!

-¿Por qué... ? ¿Por qué sigue con lo mismo después de tanto tiempo?

Esta vez fue Karl quien se metió de por medio.

-¿Alguien que ha estado en las Fuerzas Especiales Dracoon y se niega a luchar, hasta el punto de que se le salten las lágrimas? ¡He! De eso no tenía ni idea. ¿De dónde habéis sacado a éste?

Y luego, Gäel.

-Humph... Ya desde pequeño, se ponía a llorar cada vez que nos peleábamos... No resiste la presión de tener que hacer daño a alguien, incluso si acaba de conocer a ese alguien...

Miré a Gäel y, para mi sorpresa, estaba sonriendo. Más bien parecía... feliz. Después dijo algo que tampoco me esperaba que hiciera, sobretodo si se trataba de Daren.

-Ese cabrón... ¡Humph! No ha cambiado tanto, después de todo.

Aunque fuera solo un poco, me alegré... Mi novio no era tan insensible al fin y al cabo. En el fondo lo sabía, pero ya habían sido tantas veces las que no se mostraba de aquella manera, que a veces me preguntaba si me había enamorado de una piedra.
El combate siguió después de que Daren se secara las lágrimas y se pusiera a gritar.

-¿¡Quieres pelear!? ¡¡Muy bien!! ¡¡Te voy a enseñar la mejor pelea que hayas tenido en tu vida!! ¡¡A partir de este momento, voy a tomar el control de este combate!!

Daren se abrió de brazos y comenzó a hinchar los mofletes. No sabía qué se le podía haber ocurrido, hasta que empezó a escupir bolas de agua hacia Swiftwind. Sin embargo, Swiftwind era demasiado rápido. Esquivaba las bolas de agua con demasiada facilidad.
Karl se sorprendió del movimiento que estaba haciendo Daren.

-¡Eh! ¿¡Pero qué cojones hace!? ¿¡De dónde saca tanta agua como para escupir esas bolas una y otra vez!?

Yo me había dado cuenta, así que le respondí.

-Las bolas que está escupiendo son saliva...

-¿Saliva? ¡Tío, qué puto asco!

-Si te acuerdas, él dijo que era un usuario de Agua. Tiene que ser muy fácil para él incrementar la salivación hasta el punto de escupir esa cantidad de bolas en tan poco tiempo.

Tanto Gäel como Karl se me quedaron mirando, cosa que me ponía muy nerviosa si lo hacían de la manera que lo hacían. Me incomodaron de aquella manera hasta que por fin Karl dijo algo.

-... Empollona.

Para su desgracia, fue algo que no me gustó nada... así que empecé a golpearle mientras, como de costumbre, él reía a carcajadas.
Al parar de hacer el tonto, seguimos mirando el combate. Daren seguía escupiendo sin parar bolas de saliva sin conseguir darle a su contrincante, ya que éste podía esquivarlas sin dificultad debido a su gran rapidez.

-¡Ha! ¿Y te crees que la situación va a cambiar porque me acribilles con bolas de agua si no me das ni una sola vez?

Para nuestra sorpresa, Swiftwind resbaló y cayó al suelo. Daren aprovechó el momento para rematarle con una par de bolas que impactaron de lleno en su cuerpo. Entonces lo vi claro.

-¡No quería darle a Swiftwind!

-¿Qué dices, Nessa? - Gäel se sorprendió de mi reacción.

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