En el momento en que Gäel iba a golpear a Karl, éste consiguió guardar a tiempo sus pistolas, se aferró con las dos manos al brazo estirado de su compañero de lucha, dio una voltereta apoyando los pies en la cabeza de éste y saltó de nuevo al aire, haciendo que Gäel perdiera el equilibrio y cayera de bruces al suelo.
-¡El que parece que no me conoce todavía eres tú! ¡Sonríe y mira al pajarito!
En apenas el poco tiempo que estuvo en el aire, le había dado tiempo a desenfundar de nuevo sus armas y volver a desmontarlas para crear un arma completamente distinta.
A Gäel no le daba tiempo a incorporarse, así que decidió detener el ataque de nuevo con su propio cuerpo. Karl empezó a disparar de nuevo... sin embargo ahora había algo muy distinto en cómo disparaba... ¡La cadencia entre cada disparo era muchísimo menor que antes! ¡Su arma ahora era una metralleta de cadencia mínima! Aquella lluvia de balas a infinita velocidad cubrían el cuerpo de Gäel.
-Mierda, Gäel... ¡No!
-Nessa... ¿Qué pasa? No te preocupes por Gäel, mientras tenga su energía como escudo, no le va a pasar nad... - Nessa me interrumpió.
-¿Es que no lo ves? Gäel utiliza la energía tanto en el ataque como en la defensa. Pero, al utilizarla en la defensa, la cosa no es tan simple...
-¿A qué te refieres... ?
-Veo que seguís igual de lento que de costumbre, joven adepto.
Una vez más, ahí estaba el misterioso chico rubio de la máscara de metal.
-¿¡Otra vez tú!? ¿¡Por qué sigues todavía aquí!?
-¿¡Pero tú no habías desaparecido hace un segundo!? - Nessa también se interesó en el tema.
-Necesitaba evacuar y vuelto he de nuevo... ¿tanto os interesaba?
-Dios... Guárdate los detalles, por favor...
-Os interesaba, pues... o, más bien, pareció me lo. Más ese no es el caso. Decíais, joven, que cuál problema había? Muy sencillo... Creo que sabéis que la energía es como sangre, pero espiritualmente hablando... Va más allá de lo corpóreo. Pues, si el joven compañero vuestro, que utiliza la energía terrestre, recibiera ataques demasiado continuados sobre su masa corpórea... ¿creéis vos que no cabría la posibilidad, por mínima que fuera, de que los intervalos de energía, que enviado ha hacia los poros de su piel, cubierto por completo habrán hasta el más mínimo rincón de su físico, rechazando así todo disparo realizado por su contrincante?
-Lo siento, pero no he pillado ni la mitad...
-En resumidas cuentas, pronto comprendido habréis que vuestro camarada habrá colapsado, debido a que su propio cuerpo resistir no podrá ni la presión de su propia energía ni los ataques que se vayan introduciendo en su cuerpo.
Al poco, nos dimos cuenta de que lo que acababa de decir aquel extraño chico comenzó a suceder. Gäel empezaba a supurar sangre por varias heridas alrededor de su cuerpo. En su cara podíamos ver, tanto yo como Nessa, una expresión resentida de dolor y algo de sufrimiento... aunque parecía que la que más estaba sufriendo era Nessa, ya que la cara de angustia que tenía superaba la de su novio.
-¡Dios! ¡Esto me supera!
Diciendo ésto, se tapó la cara y la apartó hacia un lado. Yo continué mirando el combate, embriagado por una pregunta que reconcomía mis entrañas: “¿Cómo eran capaces de llegar tan lejos... de hacerse eso el uno al otro?”. Poco después, cuando Karl dejó de disparar, comenzó una conversación que aclararía mis dudas.
-¿Lo ves ahora? Por mucha defensa y ataque que tengas, si no puedes golpearme ni defenderte de mis golpes, tampoco podrás vencerme - Karl calló durante un instante, mientras Gäel le miró exhausto - ¿Qué vas a hacer? ¿Te rindes o continuas?
Al escuchar esta frase, Gäel se incorporó al segundo, pegó un grito y golpeó fuertemente el suelo con ambos puños, haciendo que un pilar de tierra surgiera justo bajo sus pies y lo elevara un par de metros.
-Tú mismo lo has dicho antes... “Los que huyen o aceptan la derrota, nunca conseguirán sus propósitos”. No te confundas... que seamos colegas no quiere decir que no tenga que darlo todo en este combate. Si tengo que romperte las costillas para ganar, ¡lo haré!. Y por mucha desventaja que pueda tener en algún momento contra ti o contra cualquiera,... - En ese momento, tomó un gran impulso para saltar. En el aire, chocó sus puños, haciendo un fuerte ruido como si fueran dos enormes y sólidas rocas, y se dirigió en picado hacia Karl, poniendo los puños por delante - ¡NO PIENSO PERDER CONTRA NADIE!
Fue un impacto preciso y potente, tal y como hizo en su primer combate contra uno de los hermanos King. La única diferencia... fue que el choque provocado contra el suelo fue unas 5 o 10 veces más potente que la última vez. Todo el área de combate se resquebrajó en mil y un trozos. Algunos de esos trozos saltaron por los aires. Los asientos del graderío, y el graderío en si, temblaron como si de un verdadero terremoto a gran escala se tratara.
Muchos de los asistentes volvieron a irse corriendo de la zona para quedarse observando el combate desde una zona más segura. Entretanto, dos de los que se quedaron a mirar el combate, pero no menos asustados ni menos dispuestos para salir corriendo en cualquier momento que los demás, comenzaron a hablar.
-¡Dios, esto es una locura! ¿¡Quién habría pensado nunca algo así!? ¡Ese tío puede destrozar si quiere toda la zona tan solo con sus puños!
-¡Espera! Ahora caigo, ¡ya sé quién es! ¡Gaël J. Reimon! ¡El Busca-pelea con el sobrenombre “de hierro”! - Ya sé que os estaréis preguntando cosas sobre eso de los “Busca-peleas”, pero ya llegará el momento en el que os lo aclaré - ¡No solo se ha ganado un sobrenombre importante dentro del gremio de los Busca-peleas, sino que he escuchado que ha sido la única persona hasta la fecha que fue a la desértica Isla de Bure y ha vuelto con vida de allí!
-¿¡Cómo dices!? ¡Entonces ese tío tiene que ser un monstruo! ¡Larguémonos de aquí antes que nos pase algo!
Aquellos dos individuos acabaron por salir huyendo como ratas.
Nessa, que por fin había vuelto a mirar hacia el combate, dijo algo completamente inesperado en ella, mientras terminaba de quitarse las manos de la cara.
-Son unos ilusos... Si algo he aprendido de Gäel, es que no se puede escapar de un seísmo. Por mucho que corras, las réplicas te acaban alcanzando.
-¿Qué quieres decir con eso de las replicas?
-Bueno... en primer lugar, tan sólo lo decía por esos idiotas que salen corriendo por un temblor de nada... - “¿¡Temblor de nada!?”, pensé - y el segundo motivo... pues, digamos que ES una pista para que veas QUÉ es lo que va a pasar después de este último ataque.
Nessa me miró como diciendo “Algo gordo va a pasar y nadie se lo espera”. Fue entonces cuando lo entendí... “Réplicas”, ¡claro! ¡El primer ataque era sólo un aviso de lo que venía después! Pero lo que no sabía era con qué nos iba a salir Gäel ahora.
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